lunes, 14 de noviembre de 2011

MOONSTONE BOOKS Y LOS PULPS


Continuamos con nuestro recorrido por el panorama actual buscando novedades pulp y hoy le toca el turno a Moonstone Books, editorial norteamericana en la que libros y comics pulp componen un buen porcentaje de sus publicaciones, vamos a ir analizando las apuestas de esta empresa.


THE AVENGER


Moonstone Books está publicando nuevas historias de "El Vengador", a mi juicio uno de los grandes del género heróico de los pulps, quizás no es tan famoso como Doc Savage o La Sombra pero es sin duda uno de los personajes más lóngevos, quizás algunos recuerden su versión en comic de la DC, "Justice Inc".
Esta del año 75, ha llovido un poco
El Vengador protagonizaba la historia de complemento en la desaparecida FIRST WAVE

Lo más granado del pulp actual escribe en los dos proyectos sobre este héroe, "The Avenger: The Justice Inc Files " y "The Avenger: Chronicles", gente como Barry Reese (autor de The Rook, lo mejorcito del new pulp que ya comentaré en alguna entrada posterior), Ron Fortier (la leyenda viva del pulp) o Will Murray (uno de los mayores expertos del mundo en Doc Savage y en pulp en general) se ocupan de las historias de El Vengador, calidad garantizada, solo en inglés ...por ahora.

El Vengador es  Richard Henry Benson, un aventurero intrépido que ha hecho una fortuna en sus muchos viajes por el mundo, Richard decide asentarse finalmente y formar una familia, lamentablemente su mujer e hija son asesinadas lo que le deja en shock provocándole una parálisis facial, para empeorar las cosas nadie le cree y le encierran en un manicomio. pero algo extraño sucede, los músculos paralizados de su rostro pueden ser modelados cual arcilla lo que permite a nuestro protagonista adquirir la apariencia de quien desee, poniendo su fortuna en el empeño, The Avenger jura luchar contra el mal allá donde se encuentre. Es una mezcla de Doc Savage y La Sombra, un superhombre con una inteligencia asombrosa como Doc pero que con unos métodos de justicia que recuerdan más a La Sombra, vamos, lo mejor de cada casa y además muy bien hecho.



THE BLACK BAT



Este personaje, uno de mis favoritos anda metido en tres de los proyectos de Moonstone Books, cada uno de ellos decepcionante en algún aspecto, trataré de explicarme.

El primero es "Return of the Originals"

Anunciado como la gran apuesta de la editorial por los héroes pulp, donde nos "copian" la idea de reunir a varios héroes de los pulp en un universo común, en este caso reconozco que aun no lo he leído pero lo decepcionante de este proyecto no es su calidad o el tratamiento de los personaje, que por lo que he podido leer en los mentideros parece que estos aspectos están bien conseguidos. La decepción viene de que se trata de una novela con ilustraciones y no de un comic. Eso no es malo de por sí, pero los que han adquirido el libro pensando que se trataba de una novela gráfica o comic se han llevado el gran chasco. ¿Qué necesidad hay de esto? Ya podían dejar claras las cosas desde el principio para que el lector no se sienta engañado.

De todas maneras, recomendable, una oportunidad única de leer juntos en la misma aventura a Black Bat, Agente Secreto X, Domino Lady, el Detective Fantasma y G-8, un reparto de lujo.


Los otros dos proyectos sí que son comics propiamente dichos, aquí no se engaña a nadie, ¿o sí?

Pues con todos mis respetos al guionista Mike Bullock, y vaya por delante que me encantó su trabajo en The Phantom para la misma editorial, con Black Bat nos ha timado.

Estos sí que he podido leerlos, la saga de Return of the Monsters muy recientemente, ( gracias a mi amiguete Roberto Cruz de Action Tales que me los hizo llegar).

No voy a entrar a valorar la calidad del dibujo ni de la historia, pero ese que sale en el comic no es Black Bat. Lo leo y no lo reconozco, ese uniforme lleno de costuras pretendiendo aparentar no sé muy bien el qué ya me pone los pelos de punta, pero sigo leyendo a ver de que va la cosa, el tipo que "protagoniza" (que ni eso) esta historia tira de pistola a las primeras de cambio disparando a todo lo que se mueve, en los pulps Black Bat mataba solo en defensa propia y aquí lo veo convertido en una versión hiperactiva del Punisher.

Decía que ni siquiera protagoniza su propio comic porque el señor Bullock usa a Black Bat de excusa para presentarnos a un personaje de su creación "Death Angel" convirtiendo a Black Bat en un secundario de su propia colección, en cambio en las portadas bien que nos pone BLACK BAT en letras bien enormes y a Death Angel hay que buscarla (es una chica) por alguna esquina de la portada porque ya sabemos que un comic de un personaje llamado Death Angel le interesa al señor Bullock, a su primo tonto de Alabama y poco más, en cambio Black Bat tiene historia detrás y fans que querrán leer sus comics.

Ni siquiera digo que sea un mal comic o un mal personaje, solo digo que ese no es Black Bat, para los fans del personaje mi consejo es que os evitéis un disgusto y ahorréis dinero para algo mejor. Si esperáis encontrar un héroe con un estricto código de honor que solo mata en defensa propia, olvidaos. Aquí solo vais a encontrar a un personaje plano que carece de la rica historia que tuvo en los pulps, no aparecen sus ayudantes ni practicamente sabemos nada de Black Bat aparte de su relación con la inevitable Death Angel. El señor Mike Bullock tampoco parece preocuparse en exceso de la continuidad porque si bien en Return of the Originals la acción transcurre en el año 1945 en los otros dos comics del personaje debo reconocer que no tengo ni la más remota idea de en que época transcurren porque se me hace raro ver a Death Angel usando nano-tecnología en el año 45, y si es en la actualidad ¿es un Black Bat distinto al original?

¿Sabéis qué? Da igual, ese no es Black Bat.


DOC SAVAGE



Al igual que con The Avenger Moonstone Books está publicando historias sobre el personaje, con una gran noticia para los fans del personaje. Por primera vez después de que saliesen al aire en los años 40  la editorial recupera aquellas historias perdidas trasladando al papel los guiones de los seriales radiofónicos protagonizados por el más grande entre los grandes de los héroes pulp. Recomendable.


Otra buena noticia para los fans es la publicación de facsímiles de la revista de Doc Savage, muy cuidada, respetando el formato y las portadas originales es una oportunidad de oro de volver a leer aventuras que no habían sido publicadas desde el año 1942.


THE SPIDER



Aquí sí que sí, Moonstone ha elegido a The Spider como su personaje bandera, es con diferencia el que más títulos tiene con una cantidad notable de miniseries, no las he leído todas pero las que han caído en mis garras nos muestran a un justiciero que no se detiene ante nada para conseguir sus fines usando todos los medios a su alcance, esta vez sí que se respeta la historia del personaje y da la sensación de estar leyendo un comic de The Spider, con Black Bat eso no pasa.

De muestra bien vale un botón, aquí tenéis una increíble portada del GRAN  Dan Brereton (si no habéis leído Nocturnals no tenéis perdón), como se aprecia en la portada The Spider coprotagoniza muchas de sus historias con otros héroes pulp como Operador 5 o Domino Lady.


Según anuncian en su propia página tienen en cartera a bastantes personajes pulp más, queda por ver que serán capaces de publicar y cuales tendrán la suerte de conseguir serie o miniserie propia pero entre los posibles hay héroes y autores de la calidad de:

OPERATOR 5 por Gary Phillips
CAPTAIN SATAN por Dan Brereton
GREEN LAMA por by Mike W. Barr
G8 por Chuck Dixon y Shannon Denton.
GREEN GHOST por Win Scott Eckert y Eric Fein y arte de David Niehaus
MOON MAN por Elizabeth Massie y Cortney Skinner.
KI-GOR por Martin Powell y Tom Floyd.
I.V. FROST por Ron Fortier y Jake Minor.
SECRET 6 por Will Murray.
CAPTAIN FUTURE por Mike Bullock y Norm Landing.
SKULL KILLER por Jai Nitz y Christopher Jones.
GOLDEN AMAZON por Howard Hopkins.
GLADIATOR por Mike Bullock y Josh Aitken.
CAPTAIN ZERO por by Mark Ellis
DECIMATOR SMITH por Gary Phillips

¡¡¡AHÍ ES NADA!!!



Y COMO CADA MARTES UNA NUEVA ENTREGA DE NUESTRO SERIAL PULP "EL ENEMIGO INTERNO"




E...e...eso es todo, amigos.

jueves, 10 de noviembre de 2011

HENRY DICKINSON Y EL INGENIO VOLADOR


Henry Dickinson y el ingenio volador

Por: Alejandro Aragoncillo



No todos los relatos comienzan de la misma forma, ni todos hablan de la misma clase de gente y por supuesto no todos los narradores son tan apuestos como un servidor. Hoy os voy a hablar de mi gran amigo Henry Dickinson y de cómo continúan sus emocionantes aventuras.

-Caray Harry, cuanto tiempo sin verte!
-El Señor Henry Dickinson! No se si merezco el honor de sentarme en su mesa.
-Me han ascendido y no me he enterado? Tomemos una cerveza, hoy hasta tengo con qué pagarla! – reímos – me viste en la portada del Tamesis Times?
-Por supuesto que te vi, como medio Londres!
-Si, nos felicitaron por lo que habíamos hecho y nos sacaron una preciosa foto, pero quieres creer que no nos dieron ninguna recompensa! Ni un mísero chelín! Si llego a saberlo se lo vendo al chatarrero! – volvemos a reír, parece que los dos estamos hoy de ben humor. La verdad es que no se qué pensar de este hombre: su ropa parece igual de gastada y sigue teniendo los modales de un patán de campo, pero si era el de la foto del periódico tiene amigos más influyentes de lo que parece... Un gentilhombre de verdad! Y el inspector Lestrade!




-Bueno, Henry y qué me cuentas? Planeas algo espectacular para esta semana? Sabes que mañana hay una exhibición de naves voladoras en Highbury Park? Veo por tu expresión que ni sabes de lo que hablo!
-Harry, ni me menciones esos ingenios voladores…




Fue durante mi estancia en Zimbabwe el año pasado, recuerdo que hacia un calor terrible. Estábamos acuartelados unos 100 hombres como guarnición del cercano asentamiento de Ciudad Del Río, una colonia sin nada de especial pero que por su situación cerca de los reinos negros debía ser protegida. Rondaban el campamento unos monos de varias especies la mar de simpáticos y yo me hice amigo de un pequeño tití a base de darle fruta. Has visto alguna vez un tití? Cuando le perseguían los otros monos (cosa que ocurría a menudo) corría hacia mí, trepaba por mi cuerpo y se encaramaba al casco; yo le seguía la corriente, me encaraba a los otros monos y los espantaba antes de desternillarme de risa mientras Malas Pulgas (así le llamaba) daba cabriolas y gritaba provocando de nuevo a sus perseguidores. También le gustaba esconderse dentro de mi casco y me hacía compañía en las interminables guardias nocturnas. Dado el éxito que había tenido con el monito decidí dar un paso más allá y comencé a darles las sobras de la comida a algunos monos más grandes que pululaban por la zona. Pronto nos perdieron el miedo, y no se nos ocurrió nada mejor a los de nuestro pelotón que darles de beber ginebra para divertirnos un rato. Te he hablado alguna vez de los babuinos? Pues bien, les habíamos conseguido unas casacas viejas y unos cascos estropeados, menudas pintas que tenían. Parecía que estábamos en el circo: tendrías que haberles visto bailar borrachos como cubas, dando vueltas sobre si mismos incapaces de mantener el equilibrio; era tan divertido porque parecían uno más de nosotros en una noche de juerga y olían casi igual de mal. Pronto se formó un corro y los chicos daban palmas al compás de sus erráticos bailes.





-Hey Johnson, cuando se alistó tu hermano en el ejército?
-Cuando descubrió que le dejarían bailar con tu hermana!

Todo fue bien hasta que uno de ellos le arrebató su pistola del cinto a uno de los suboficiales (Perkins? Hopkins? no recuerdo su nombre con claridad) y se puso a disparar a diestro y siniestro. Nos tiramos al suelo y gracias a dios nadie salió herido, pero al teniente Burns no le hizo ninguna gracia y nos arrestó durante el resto de nuestras vidas. Por lo menos esas fueron sus palabras (más o menos) textuales.

Después de dos semanas pelando patatas, limpiando letrinas y haciendo todos los inmundos trabajos que nos encargaban, estábamos completamente desesperados por salir de allí. El aire asfixiante mezclado con el humo de la lumbre y el vapor de las ollas era más de lo que cualquiera puede soportar, a excepción de los cocineros claro, todo el mundo sabe que a ellos esas cosas no les molestan. Una mañana, mientras llevaba cubos de agua a la cocina junto con mis tres compañeros arrestados (McGuilligan, Seymour y Mason) oímos el toque de trompeta y vimos cómo todos los hombres formaban frente a la bandera, señal inequívoca de que algo había sucedido. El sargento de cocina Lewis nos indicó que le siguiéramos y nos reunimos con el resto. Pronto nos dimos cuenta que pasaba algo serio. Nadie bromeaba y todos tenían la cara muy seria. El capitán Ferris dio la orden de formar y dispuso a darnos un pequeño discurso.





-Soldados de Su Majestad. Terribles noticias nos llegan de los alrededores y como muchos de vosotros sabéis por los informes de los nativos, una caravana de civiles británicos ha sido atacada por salvajes hostiles. Lamentablemente la Oficina Colonial no puede mandar al ejército en su ayuda, ya que nuestra jurisdicción no llega tan lejos y no queremos provocar un incidente diplomático. En otro orden de cosas, el señor Alexis Bonte, comendador francés en la zona, se dispone a realizar un viaje a esa misma área para observar y catalogar la flora de las montañas circundantes. Daremos permiso a cualquier hombre que voluntariamente quiera acompañar al señor Bonte en su expedición de rescate, quiero decir, de exploración científica.

El silencio se adueña de la unidad hasta que el sargento Robertson da un paso al frente.

-Señor, me presento voluntario para acompañar al señor Bonte señor. Los soldados de mi pelotón también se presentan voluntarios señor.
-Sargento Robertson, no podemos prescindir de un pelotón completo, y además como pronto descubrirá los medios con los que cuenta son “peculiares”.
-En ese caso señor, presento voluntarios a los soldados Dickinson, McGuilligan, Seymour y Mason, señor – un escalofrío me recorre la espalda… y no sabía que se podían tener escalofríos estando a 40 grados, aunque por otro lado pienso que cualquier cosa sería mejor que seguir en la cocina (iluso de mi…) – sin duda están ansiosos por encontrar más monos señor - todo el campamento intenta ocultar las sonrisas que pueblan sus caras; absolutamente todos saben lo que ocurrió aquel día, y es probable que si vamos voluntarios (y volvemos) nos levanten el arresto.
-Voluntarios! Un paso al frente!

Esa misma tarde comprobamos lo que quería decir el capitán Ferrys con lo de que los medios eran un tanto peculiares. Un extraño aparato volador se acercaba desde el sur y no se si acertaré a describirlo con exactitud. Has visto alguna vez volando a un animal que no nació para volar? Sabía que no iba a ser fácil… se trataba de un avión, bueno, no exactamente, de hecho parecía más bien un globo, bueno, quizás lo más acertado sería decir que se trataba de un… ¿globión? (si me escuchara mi maestra de escuela, la señorita Saucer, me daría un buen pescozón por inventarme palabras). Lo cierto es que venía volando, con grandes hélices de madera que giraban perezosamente en unas alas anchas y no demasiado largas. El cuerpo de aparato era bastante más ancho de lo habitual y parecía poseer una buena capacidad de carga. Cuando se acercó al campamento comenzó a reducir perceptiblemente la velocidad a la vez que un gran globo se hinchaba por encima del fuselaje, haciendo que el descenso fuera relativamente suave. No puedes ni imaginar el terror que me produjo comprender que ese sería nuestro medio de transporte.

-Sargento no esperará que nos subamos ahí, verdad? Sargento, por qué sonríe de esa manera?

Al amanecer del día siguiente ya habíamos cargado lo necesario para partir: algunas provisiones, Malas Pulgas y mucho valor. La bodega de carga del globión (voy a intentar patentar esta palabra) era en verdad bastante amplia y estaba repleta de jaulas y tiestos vacíos donde trasportar muestras vivas tanto de flora como de fauna, además de un gran laboratorio portátil que haría las delicias de cualquier científico. La tripulación constaba de media docena de técnicos que se ocupaban del mantenimiento de la máquina, el comendador Alexis Bonte junto con su equipo de colaboradores científicos y además dos pilotos. Una pequeña comunidad voladora completamente autónoma, acostumbrada a pasar largas temporada alejada de la civilización, como bien atestiguaban tanto los numerosos cajones con provisiones como dos buenos cañones de pequeño calibre y recarga rápida.




Cuando todo estuvo preparado comenzamos a preguntarnos cómo diablos conseguirían hacer volar semejante trasto ya que el aparato poseía tren de aterrizaje pero no parecía capaz de alcanzar la velocidad necesaria para despegar. El comendador mandó preparar unas grandes hogueras donde colocaron unos ingenios que producirían vapor, que a su vez hincharía los globos de las alas y elevaría el aparato. Increíblemente funcionó a la perfección y después de un par de horas nos elevamos de tierra con suavidad. No parábamos de mirar asombrados como la tierra se alejaba de nuestros pies. Con desconfianza, intentaba no mirar por las ventanillas y permanecer sentado tanto tiempo como me fuera posible. Has volado alguna vez Harry? Es una experiencia horrible!

Durante una semana exploramos desde el aire los alrededores de la zona donde la caravana había sido atacada, localizamos el lugar y tomamos tierra en la única zona despejada que encontramos: una explanada cerca de un desfiladero a un par de kilómetros del lugar donde se produjo el incidente. Nos asomamos a la sima y pudimos observar una pendiente que parecía cortada a pico, y un pequeño río que serpenteaba en el fondo de un barranco de unos 500 metros de profundidad. Formamos un grupo armado junto con cuatro de los tripulantes del globión (©) y nos internamos en la selva hasta llegar al lugar del ataque. Parecía evidente que un grupo de asaltantes había atacado a la caravana y había puesto rápidamente fuera de combate a los escasos guardias. Nos llamó la atención que había pocos cuerpos y dedujimos que habría supervivientes probablemente capturados por los salvajes. Decididos a no abandonar a ningún súbdito del imperio británico a su suerte, rastreamos las huellas y tras una hora de penosa marcha por la selva encontramos un pequeño poblado formado por una docena de chozas de abobe con techos de paja.

-Mirad allí – tres postes firmemente clavados en el suelo sostenían atados a otros tantos hombres de aspecto occidental, soldados a juzgar por sus ropas – tenemos que ayudarles.
-Pero sería un suicidio atacar ahora.
-Si, por eso esperaremos hasta bien entrada la noche.

Permanecimos varias horas escondidos en el follaje, al acecho, observando sus movimientos y comprobamos cómo a medida que transcurría la noche la actividad se reducía. Cuando estábamos dispuestos a actuar oímos voces de una de las cabañas y vimos como dos negros sacaban de la misma a otro hombre occidental. Había más presos! A la luz de la escasa luna vimos como lo arrastraban al centro del poblado y sin ningún miramiento le rebanaban el cuello para acto seguido arrojarlo dentro de una gran caldera depositada sobre los restos de un fuego. Caníbales! Sin duda alguna estaban preparando el desayuno de mañana.

Poco después nos preparamos para actuar y nos dividimos en dos grupos: uno de ellos se internaría en el poblado para rescatar a los cautivos y el otro grupo permanecería en sus posiciones ofreciendo fuego de cobertura al resto si fuera necesario. Mason y yo, junto con dos de los miembros de la tripulación entraríamos en el poblado. Nos deslizamos sigilosos entre las chozas y desatamos a los hombres de los postes, que medio inconscientes se derrumbaron como peleles. Mis tres compañeros los llevarían junto con el resto del grupo, mientras que yo entraría en la choza de la que habían sacado al otro hombre para comprobar si quedaba alguien más.

Con las armas preparadas eché un vistazo en el interior: dentro de una jaula de madera se hacinaban tres personas, una de ellas más pequeña, con toda probabilidad un niño. Un nudo atenazó mi garganta. De pronto escuché ruidos y tuve que entrar en la choza para evitar ser visto por los guardias que volvían de echar el cadáver en la gran caldera. Dentro de la jaula tres pares de ojos me miraban asombrados: un niño y dos adultos. Aún peor... una mujer, un niño y un chico joven. Dios mío debían estar aterrados. Me llevé las manos a los labios para pedirles silencio y procedí a cortar con mi cuchillo las cuerdas que mantenían cerrada la jaula. Los dos chicos se abrazaban a la mujer, que debía ser su madre.

-Has visto a mi marido? Se lo llevaron hace un par de horas.
-Quizás sea uno de los otros, mis compañeros están poniéndolos a salvo – no tuve valor para decirle la verdad – ahora saldremos con cuidado de no hacer ningún ruido. Si hay problemas echad a correr hacia ese gran árbol, mis compañeros están justo debajo.

Salimos con todo el sigilo que nos fue posible, pero nos vieron antes de abandonar el claro del poblado y acto seguido al grito de alarma los fusiles comenzaron a tronar en la noche.





Vi como Mason se acercaba a las chozas con varias antorchas encendidas para prender la paja de la que estaban hechos sus techos.

-Corred, corred!

Tomé al niño bajo uno de mis brazos e inicié una alocada carrera seguido de cerca por los otros dos prisioneros. Antes de poder alcanzar la seguridad de la selva, un buen número de flechas y jabalinas cayeron a nuestro alrededor. A mi no me alcanzaron, pero la mujer no tuvo tanta suerte y una jabalina la alcanzó de pleno acabando con ella. Apenas me faltaban cuatro o cinco metros para alcanzar a mis compañeros cuando me encontré corriendo solo. El chico joven se había detenido junto al cadáver de su madre. No me lo pensé dos veces y corrí hacia él disparando a lo loco mi pistola contra el grupo de caníbales que nos arrojaban proyectiles. No tengo ni idea si le di a alguno. Cuando llegué hasta el chico decidí que no tenía tiempo para discutir con él, por lo que le propiné un fuerte golpe en el mentón que le dejó sin sentido. Lo tomé bajo mi otro brazo y me lancé de nuevo a la carrera.

Alcancé al resto y todos corrimos por la selva como locos intentando orientarnos para alcanzar el globión (©) y peleando con los salvajes más adelantados cuando no nos quedaba más remedio. Mason, que venía más retrasado después de arrojar las antorchas sobre los techos de las chozas, fue alcanzado por un grupo de salvajes y no pudimos hacer nada por él. A uno de los miembros de la tripulación de la nave una flecha le atravesó el pecho y también murió rápidamente. Al filo del amanecer llegamos por fin donde estaba el aparato y entre gritos alertamos a todos del peligro. Pronto los salvajes irrumpieron en la explanada arrojando sus flechas y sus jabalinas, pero los cañones tronaron y ellos huyeron en desbandada.

Con gran prisa atendimos a los heridos lo mejor que pudimos - Ves esta cicatriz? Aún tengo alojada una punta de flecha en el interior de mi cuerpo – y dispusimos las calderas que debían calentar el aire del globo y posibilitar el despegue. Sabíamos que los salvajes volverían y en mayor número, así que o nos dábamos prisa o estábamos perdidos. Tras un buen rato los globos de las alas comenzaron a hincharse, pero parecía que algo iba mal ya que no crecían tanto como debieran. Pronto vimos con horror como algunos de los proyectiles de los negros habían desgarrado la tela de los globos. Podríamos despegar en estas condiciones?

Contemplé el aparato con desesperación, pues estaba claro que era nuestra única vía de escape. No teníamos tiempo! Los aullidos de los salvajes nos llegaban desde la selva cada vez más cerca y en mayor número. La amenaza de los cañones no los mantendría alejados demasiado tiempo, y una vez que se decidieran a atacarnos sería nuestro fin. Después de dejar a los chicos en el interior de la nave vi al comendador francés al borde de la explanada, asomado al borde del desfiladero que nos cubría las espaldas.

-Vamos hombre, la situación es mala, pero no tanto como para pensar en el suicidio – Sonreí sin demasiado convencimiento.
-Como? Oh, no! No pensaba en el suicidio soldado Dickinson sino en la salvación.
-Entonces es el momento de encomendarse al señor? – ya sabes, el choque de culturas a veces es terrible… estos franceses, no hay quien les entienda – o estás pensado en descender por el barranco y abandonar este cacharro?
-No no, pensaba en si podríamos… deje que le cuente…

Era la peor idea que había oído en mi vida. Pero era lo mejor que teníamos.

El ataque de los salvajes nos pilló con las puertas de la aeronave abiertas y toda la tripulación arrojando fuera todo lo que no era imprescindible: sillas, comida, material científico, muestras de flora, y en general todo lo que no estuviera anclado al suelo. Había que aligerar la aeronave y rápido! Los globos estaban hinchados pero no tenían suficiente fuerza como para elevar el aparato por lo que el globión (©) inició una desesperada carrera… al abismo. Las ruedas chirriaban y el motor hacía un ruido infernal mientras trataba de imprimir a las hélices una fuerza para la que no estaban preparadas. Comenzamos a movernos con una lentitud descorazonadora mientras que los primeros guerreros llegaban a nosotros. Los cañones, cargados de metralla, acabaron con la primera oleada, pero tuvimos que luchar cuerpo a cuerpo con algunos de ellos que incluso lograron entrar en el interior a la carrera.

-Comendador Bonte! No podemos ir más deprisa? Vamos a caer como una piedra!
-Soldado Dickinson hago lo que puedo! Saque esos apestosos culos negros de mi aeronave! Hay que aligerar peso!

Descargamos nuestras armas contra los negros que habían logrado entrar en el globión (©) y lanzamos una carga que logró expulsar fuera a los supervivientes, aunque no pudimos cerrar la puerta y algunos de los guerreros permanecieron aferrados a la nave mientras corrían hacia el precipicio. Finalmente llegamos al borde y saltamos (si es que se puede usar aquí esa palabra) literalmente al vacío. A nuestros pies, un profundo barranco encajonaba el lecho de un río y mientras caíamos rezamos con un fervor desconocido. Golpeamos sin piedad a los negros que aún permanecían agarrados donde podían y los vimos caer. Desafortunadamente, uno de ellos se asió con fuerza a uno de mis compañeros, el bueno de Seymour, y lo arrastró con él en su caída.

Progresivamente la nave fue ralentizando su descenso y finalmente se estabilizó. Todos gritamos y nos abrazamos. Malas Pulgas salió de debajo de mi sombrero (sólo dios sabe cuanto tiempo llevaba ahí) y gritó como el que más. Noté como una sensación de alivio me subía desde el estómago, pero pronto me di cuenta que no era sólo alivio lo que intentaba salir de mi interior. Tuve que sentarme para evitar una situación tan bochornosa y me prometí a mi mismo no volver a montar en uno de estos ingenios. Fue entonces cuando reparé en los dos chicos, que permanecían abrazados en una de las escasas butacas que quedaban en la nave. El mayor de los chicos presentaba un feo moratón en la mejilla (del que me sentía bastante culpable) y el menor lloraba asustado. Un poco más tarde me acerqué a ellos acompañado del comendador.

- Como estáis chicos? – no se me ocurrió nada mejor que decir; me miraron pero no me respondieron – tenéis algún pariente con quien os podamos mandar? El ejército se encargaría de devolveros a Inglaterra.
- No tenemos a nadie señor! - Lloraban a lágrima viva y me quedé sin palabras. Hubiera preferido enfrentarme con un búfalo enfurecido que con esos ojos. – mis padres se pelearon con nuestros abuelos y vendieron todo lo que tenían antes de venir a África! – Ahora si que estábamos jodidos.
- Vamos “petit infant” sois demasiado jóvenes para desesperar. Os gustaría uniros a mi tripulación? – no me lo podía creer, el francesito se ofrecía para hacerse cargo con ellos!
- De verdad señor?
- Claro que sí, además tengo dos vacantes de grumetes en mi aeronave – el chico comenzó a sonreír, pero el otro niño estaba demasiado asustado. Afortunadamente un amigo acudió en mi ayuda: Malas Pulgas me trepó por la pierna y se encaramó en mi hombro tal como le gustaba hacer, atrayendo la atención del niño.
- Verás chico, podrías hacerme un favor? –dije mientras tomaba al monito entre mis manos - El capitán del regimiento odia a los monos y necesito que alguien se haga cargo de mi amiguito - su boca no dijo nada pero sus ojos lo dijeron todo – harías eso por mí? Pero sólo durante un tiempo, hasta que pueda convencer al capitán.
- Sí señor, por supuesto que lo haré señor – tomó al mono de mis manos y lo puso en su regazo con una mirada de incredulidad y agradecimiento
- Tengo la impresión de que acaba de encontrar dos grumetes excelentes Señor Bonte.
- Yo también Señor Dickinson.

Volvimos al campamento y el comendador francés formalizó la adopción de los niños ante las autoridades inglesas: Jeremy Irons y David Irons pasaron a ser Jeremy Bonte y David Bonte. Los otros supervivientes se quedaron con nosotros hasta recuperarse del todo, pero los chicos partieron junto a su nuevo padre al día siguiente. Cuando nos despedimos insistieron en tomarnos una foto a mí y a McGuilligan, el otro superviviente del grupo, que los vimos partir con gran pena mientras mirábamos como los chicos agitaban sus manos despidiéndose de nosotros, con mi pequeño amigo en uno de sus hombros. Hasta pronto Malas Pulgas, volveremos a vernos.





lunes, 7 de noviembre de 2011

ACTUALIDAD PULP, ¡COMIC, COMIC, COMIC, MÁS COMIC POR FAVOR!

Bienvenid@ otra vez a los MARTES PULP, nuestra  cita semanal donde tratamos de demostrar que los PULP no solo no han muerto sino que siguen de parranda, vamos allá con las reseñas.


FLASH GORDON



Personaje mítico creado en 1934 por la genial pluma de Alex Raymond que en la modesta opinión de un servidor creo que sentó las bases de lo que sería el comic que conocemos hoy en día. No es "pulp" en el sentido estricto de la palabra ya que procede del mundo de los comics pero a nadie se le escapa que Flash Gordon no es que beba de las fuentes del pulp, es que se baña en ellas. Es el arquetipo de Héroe Pulp que ha inspirado a muchos otros personajes, aunque Flash Gordon poco tenía de original, de hecho se creó con la idea de hacer la competencia a Buck Rogers (también sigue vivito y coleando, leer reseña en este mismo artículo), llegando a superarle en éxito y longevidad. pero tampoco quiero enrollarme con la historia del personaje porque de ese tema encontraréis información más que suficiente por esos mundos de internet, la razón por la que tenemos a nuestro amigo Flash aquí es la publicación de dos relativamente nuevos proyectos sobre el personaje.

Flash Gordon: Zeitgeist


De nuestros amigos de Dynamite Entertainment, Flash Gordon metido hasta el cuello contra el malvado Ming y la cosa se complica con un cargamento de armas alienígenas a punto de caer en manos del Tercer Reich en la Tierra, tiene buena pinta aunque aun no le podido echar la zarpa.

Flash Gordon: Mercy Wars


De la editorial Ardden Entertainment, una nueva versión empezando desde cero. Estos sí que he podido leérmelos ya, es posible que para muchos fans del personaje clásico la estética produzca algo de rechazo pero en mi opinión personal creo que guarda lo básico para hacer la historia más llevadera para el público actual. Un dibujo casi a medio camino entre el toon y el manga sin ser una cosa ni otra plagado de escenarios y personajes exóticos que recordamos de la época clásica, todo tremendamente colorido. Muy recomendable. La serie parece gozar de buena salud ya que trás las "Mercy Wars" han publicado "Invasion of the Red Sword" (la C.I.A. invade Mongo, lo más) y más recientemente "La Venganza de Ming", no voy a hacer spoilers de las tramas porque estos merecen la pena que los leáis.


BUCK ROGERS


Otra de las apuesta por el "espíritu pulp" de Dynamite, un nuevo comienzo para las aventuras de Buck Rogers bastante más digerible que los originales, debo reconocer que el personaje original me parecía demasiado "americano" y que su lucha contra los terribles "mongoles" que dominaban el mundo en el siglo XXV me parecían una apología del imperialismo yanki a más no poder y en partes hasta directamente xenófobo, sigue sin ser de mis favoritos pero hay que reconocer a la editorial que han hecho un buen lavado de cara al personaje.


SOLOMON KANE




   Resurge el interés por este personaje después de la desafortunadísima versión cinematográfica. Normalmente suelo hablar de las cosas que me gustan y no hablar de lo que no me gusta, pero en este caso haré una excepción porque lo merece. Si aun no habéis visto la película, hacedme caso, seguid así. Es basura, en los cinco primeros minutos se cargan el personaje haciendolo totalmente irreconocible. Cuando la ví hice de tripas corazón y traté de olvidarme que era una peli de Solomon Kane y concentrarme en que era una peli de aventuras a ver si al menos había una historia interesante detrás, ¡meeeeec!, incorrecto, otro zurullo de proporciones cósmicas (a veces incluso cómicas) que mientras más lejos tengamos, mejor.

   Pero al menos ha reavivado el interés por Solomon Kane y ahí es donde entra Dark Horse Comics.


   Aquí sí que sí, este sí es Solomon Kane, el genuino y auténtico, espada y brujería de la mano de este héroe puritano adelantando a su tiempo. Empieza la editorial con la publicación de una miniserie llamada "Castle of the Devil" y continúa con otra llamada "Death Black Riders" basada en una historia inconclusa de Robert E. Howard, creador del personaje junto con otros como Conan y Kull de los que Dark Horse también posee los derechos, buen tratamiento de los personajes en las nuevas series y reediciones de los comics clásicos para que no os perdáis nada de la historia de este héroe pulp. La cosa no parece que vaya del todo mal ya que se han embarcado en una tercera miniserie llamada "Red Shadows" de la que no tengo referencias pero las dos primeras están muy bien, recommended.


DC COMICS FIRST WAVE


   Desastroso intento de DC Comics (que no pasa por sus mejores momentos creativos) de rescatar personajes pulp e integrarlos en el Universo DC. Aunque no queda claro si estos héroes existen en el universo oficial, si es en el pasado o una dimensión paralela (o para lelos). Esto suele ser la tónica general de la serie y de sus spin-offs, nada queda claro.

   Estas cosas pasan cuando los guionistas no tienen ni idea de los personajes que guionizan pero además tampoco quieren molestarse en conocerlos. En esta miniserie nos unen a un Batman pulp que usa pistolas (no aporta nada), a Doc Savage del que llegaron a publicar su propia serie (horrorosa también donde se hace difícil reconocer a los personajes tanto por su comportamiento como visualmente), a The Spirit (¿ein, mande?) y por si fuese poco metemos a los Blackhawks convertidos en un mal refrito de los G.I. Joe. En resumen, desastre total como demostraron las pobres ventas de estos comics hechos sin criterio ni corazón. Ni que decir tiene que la línea entera ha sido cancelada o eso debemos suponer porque no ha habido más noticias al respecto, y oigan, yo que se los agradezco.

   Otra gran oportunidad desperdiciada para un personaje con tanto tirón y carisma como Doc Savage, uno de los reyes del pulp.

                                          La peli de Doc Savage, delicatessen para freakies 



COMIENZA NUESTRO SERIAL PULP


 
Y además cada martes a partir de hoy publicaremos un capítulo del serial  "El Enemigo Interno", las aventuras de los héroes pulp Black Bat, Green Lama, Ki-Gor, Capitán Futuro y el Agente X contra las fuerzas del Tercer Reich.

Capítulo I


Hasta pronto.

domingo, 6 de noviembre de 2011

SEGUNDA ENTREGA DE LA LIGA DE HOMBRES MISTERIOSOS


Calentita y recién salida del horno llega la segunda ración de nuestro serial "El Enemigo Interno" de La Liga de Hombres Misteriosos, el grupo que reune a los grandes héroes de la era pulp.

Black Bat, Green Lama, Ki-Gor y Helene, el Capitán Futuro y el Agente X se enfrentan a una conspiración nazi para derrocar al gobierno de los U.S.A. Es el año 1941, el máximo apogeo de la Alemania nazi, ningún país ha podido resistir a su maquinaria de guerra, ¿y si los Estados Unidos entran en la guerra del lado de Alemania?

Muchas gracias a Carlos Ríos, el autor de la portada que podéis ver en este artículo. You did it again, Carlos!!! Genial.

Gracias también a Miguel Angel Naharro por su paciencia y a todo Action Tales.

Podéis leerlo si os interesa en la sección ENCRUCIJADA de Action Tales, en el apartado La Liga de los Hombres Misteriosos

LAS AVENTURAS DEL SOLDADO HENRY DICKINSON

Al ser este un lugar destinado a la literatura pulp es casi una obligación moral promocionar a los aficionados y por eso empezamos hoy, esperando que sea el primero de muchos, con la publicación de "Las aventuras del soldado Henry Dickinson".


Henry Dickinson y La Joya de Madagascar
Por: Alejandro Aragoncillo

No todos los relatos comienzan de la misma forma, ni todos hablan de la misma clase de gente y por supuesto no todos los narradores son tan apuestos como un servidor. Hoy os voy a hablar de mi gran amigo Henry Dickinson y de cómo se iniciaron sus emocionantes aventuras.
Mi nombre es Harry Porter y soy uno de los múltiples escritores, poetas, diletantes, gentilhombres, muertos de hambre, románticos y muchas otras cosas (todas a la vez) que pululan por nuestro Londres de hoy en día. No  se equivoquen ustedes, este servidor tampoco es un ángel, y me gusta frecuentar las tabernas donde se sirve absenta, donde las mujeres no son señoritas y donde a veces se fuma opio. Precisamente fue en uno de estos locales donde conocí a nuestro héroe (si es que se le puede llamar así). La verdad es que la primera impresión no fue demasiado prometedora: la casaca abierta, bebiendo cerveza barata (en esos locales tampoco hay otra) y con los ojos cubiertos por la bruma del alcohol. De hecho no me fijé en él más que unos segundos.
Me abrí paso entre el humo del tabaco y el hedor de los cuerpos que no conocen el significado de la palabra jabón y finalmente llegué a la barra del tugurio. Me hice oír a gritos:
-Oye Gillmore! Donde está Molly?
-Molly? Está sirviendo las mesas

Así que la busqué entre el humo y el ruido, y la encontré precisamente mientras conversaba con este desconocido, que la agarraba de la muñeca. Se que es una estupidez enamorarse de una puta, pero los artistas disfrutamos cuando nos parten el corazón. Un amigo mío dice que la melancolía es la única musa que susurra en los oídos de los poetas. Así que le eché valor al asunto, me coloqué mi gastado chaleco  y me dirigí con paso firme hacia la mesa. El valor desplazó a la melancolía. 
-Eh amigo, me parece que está molestando a la Señorita.
-Como? – Debería aclarar que en vez de una poderoso chorro de voz que amedrentara al patán, lo único que me salió fue unas palabras apretadas dichas suficientemente bajo como para no se me oyeran demasiado. La sensatez desplazó al valor.
-He dicho que quizá está importunando a la dama.- A veces las palabras cultas también funcionan.
-Oye chico, por qué no esperas tu turno?

Entonces la indignación desplazó a la sensatez. Me puse rojo, como un tomate, como un enorme y colorado tomate maduro de final de verano. Mi tío Rodrik cultivaba unos excelentes tomates en su huerto de Gloucester.  

-Señor, exijo una satisfacción.
-Claro que si, yo también, pero preferiría que fuera Molly quien me la diera!

Y ahí todo cambió. Comenzamos a reírnos y cuando vi sus manazas y su aspecto de tipo duro comprendí que era lo mejor que me podía haber pasado. Me invitó a sentarme con él y mientras charlábamos  bebimos a la salud de Molly, y a la del viejo Gillmore, a la de los irlandeses y a la de medio mundo. Perdí el conocimiento antes de poder brindar por la otra mitad.
A la mañana siguiente un inoportuno rayo de sol –como no podía ser de otro modo- revoloteó a mi alrededor hasta posarse en mis ojos. Aparté la cara pero ya estaba despierto y la presión de mi repleta vejiga junto con una sed atroz me impulsaron a hacer un esfuerzo por desperezarme. Abrí un ojo. Por lo menos estoy en casa, aunque no tengo ni idea de cómo llegué hasta aquí. El pérfido rayo de sol que entra por la única (y diminuta) ventana del cuchitril en el que vivo vuelve a atacarme en los ojos e insiste para que me levante.
Después de mear y asearme comencé a sentirme de nuevo persona, y pude recordar fragmentos de la conversación que mantuve ayer con el (hasta entonces) desconocido, y que se presentó como Henry Dickinson. Después de que yo hablara largo y tendido de mi Molly él también comenzó a hablar de su Molly… y de muchas otras cosas.
-Si amigo, me llamo Henry, Henry Dickinson, mis padres tienen una granja en el condado de Northampton, no demasiado lejos al norte de Londres.
-Pues deja que te diga que no tienes pinta de granjero.
-Claro, por eso me fui, porque no tenía pinta de granjero.

Grande y fuerte, con manazas de trabajador, pienso que este hombre sí tiene pinta de granjero, pero hasta borracho intuyo que no es lo que quiere oír. De pelo castaño cobrizo abundante, lo lleva algo más largo de lo que suelen llevarlo los militares, por lo que deduzco que probablemente no está de servicio. Tiene las patillas también bastante abundantes y las lleva largas hasta unirse con el bigote, mientras que la barbilla la lleva afeitada. Es de complexión robusta, bastante alto, y tiene algo de barriga. No lleva armas a pesar de que tiene a su lado un petate militar del que sobresale la manga de la típica guerrera roja de los soldados de Su Majestad Victoria. Sin galones. Después de un par de tragos volvemos a la conversación. Señalo su macuto.
-Vienes o te vas Henry? - Sonrío.
-Vengo de la India. Mañana es mi primer día en mi nuevo destino.
-Y donde te han destinado?
-Ni idea.- Me enseña un sobre en el que figuran órdenes de su superior para que se presente mañana a primera hora en una dirección que me es familiar, aunque el alcohol me impide pensar con claridad. Distingo una “E” en marca de agua en el papel, que es de buena calidad.
-Y por qué te han destinado aquí?
-Creo que me he metido al menos en un lío.

Llevo ya varios años en el ejército de Su Majestad, he viajado y he visto mundo. He estado en Europa, en África y en La India, y aunque no pasé allí demasiado tiempo si me ocurrieron cosas de lo más interesante, aunque ya me referiré a ellas en otro momento. Como te decía, mi última misión fue escoltar un pequeño cargamento de té de primera calidad para la familia real (te de jazmín, lo mejor para su majestad). No se si por suerte o por desgracia perdimos el mercante que debíamos coger en Calcuta y tuvimos que tomar el siguiente barco que salía para Inglaterra. El capitán del vapor Deterrance, viejo conocido del teniente Burns (menuda pieza, en otro momento te hablaré de él) nos hizo el favor de habilitarnos una bodega para almacenar el cargamento y que nos sirviera de camarote. Ni siquiera figurábamos en el conocimiento de carga.   

Junto con el Sargento Robertson y otros 10 hombres más, formábamos un destacamento encargado de custodiar el cargamento de té, tres grandes fardos de unos 20 kilos de peso cada uno cuidadosamente empaquetados. Dentro de la bodega/camarote hacíamos vida y jugábamos interminables partidas de Black Jack, Bridge y Póker entre el espeso humo de nuestros cigarros. Como te puedes imaginar, tras la primera semana de navegación el aspecto del almacén-camarote dejaba bastante que desear, y después de dos semanas apestaba como la jaula de un babuino. Que no sabes lo que es un babuino? Deja de interrumpirme o no terminaremos nunca.

Tras dos semanas de tedioso viaje realizamos una escala para reabastecernos en el puerto de Toliara, en Madagascar, en la costa oeste de la isla. La parada duraría un día. El sargento dejó un retén para custodiar el cargamento y el resto nos dispusimos a bajar a puerto a gastar nuestra escasa paga de soldados coloniales. La verdad es que el puerto de Tolaira era gran cosa, pero tenía buenas vistas y el Canal de Mozambique también resultaba espectacular.  Después de adecentarnos mínimamente, me reuní con los chicos en la borda del barco. Tendrías que ver la cantidad de animales raros que había enjaulados… ni te lo creerías, y un buen número de esas jaulas parecían preparadas para nuestro barco.

-Soldado Dickinson! – Dijo el sargento Robertson.    
-Si mi sargento?
-Ve esa bandera holandesa sobre esas carretas?
-Si, mi sargento.
-Pues mi colega el sargento Perkins me pidió que les echara un vistazo. Yo le prometí que pondría a mi mejor hombre, pero como el Soldado Jacks se encuentra indispuesto se lo encargaré a usted. – Mi cara debió ser todo un poema – Representa eso algún problema soldado?
-Señor, no señor, me pegaré a ellos como una ladilla al coño de una puta señor! – El sargento sonríe, y me dice que promete traerme una botella de ginebra del puerto mientras me da un cordial toque en el hombro y se atusa el bigote. Acto seguido se abrocha su casaca, se cala su sombrero y se dispone a bajar a  puerto junto con el resto de los hombres.

Pues si que va a ser una escala interesante!  Pienso mientras me asomo por la barandilla para ver el panorama. Una gran cola de carros entra y sale de la bodega del barco, metiendo y sacando mercancías sin ningún concierto aparente. Decido dar un paseo y estirar las piernas por el muelle. Después de curiosear un rato, me acerqué a las carretas que el sargento me ordenó vigilar y pude ver que se trataba de europeos que volvían al continente con su equipaje. Entre las carretas se distinguían un gran número de baúles además de jaulas con animales salvajes vivos y lo que parecían ser restos arqueológicos. Bueno, al menos eso me contaron los estibadores del puerto porque a mí me parecían piedras. Quizás fueran piedras bonitas, pero eran piedras al fin y al cabo.  Pensando en la botella de ginebra que me prometió el sargento, me dispuse a hacer bien mi trabajo y entablé conversación con el profesor Van Popler, un agradable caballero de unos 40 años que intentaba poner orden en medio del caos con escasos resultados.   
-Disculpe profesor, permítame ayudarle. Atajo de gandules! Si ese baúl se os cae os arrancaré la piel a tiras! En mi vida he visto una colección de incompetentes como esta! Hasta mi hermana pequeña lo haría mejor! – Una lengua afilada suele ser tan eficaz como un látigo.
Después de seis horas de gritos, discusiones y algún que otro sopapo, la mercancía del profesor se hallaba embarcada en las bodegas y le tocaba el turno a sus efectos personales y a su familia.
-Soldado Dickinson, esta es mi mujer Greta, y la niña que está al lado es mi hija Margarita.- Niña? Sin duda la paternidad velaba la visión del profesor. Ante mis ojos, vestida de tul y con una graciosa sombrilla para el sol, una preciosidad de ojos verdes me miraba con ojos curiosos. Creo que al lado estaba la tal Greta. De hecho creo que siguieron sucediendo más cosas a mi alrededor, pero para mi el mundo se paró en ese momento. Al instante reparé en mis manos sucias, la camisa sudada, el pelo descuidado y creo que por primera vez en mi vida me puse rojo (Bueno, recuerdo aquella vez que Mary Swift, nos pilló a los chicos del barrio espiándola en el excusado, creo que aquella vez también me puse rojo)- Señor Dickinson, se encuentra bien? – No estoy seguro si logré balbucir una respuesta -  Debe ser este condenado calor, y claro, lleva aquí al sol montón de horas ayudándonos. Gracias a Dios ya hemos terminado, pero me siento en deuda con usted blablabla – No recuerdo nada de lo que me dijo. Todos mis sentidos estaban pendientes de la criatura más maravillosa que había visto en mi vida.
Esa misma noche cené con ellos en la mesa del capitán, todo un honor que me hizo objetivo de la rechifla (y la envidia) de todos mis compañeros. Me enteré que el profesor, nada más licenciarse en la universidad de Rotterdam, había emprendido viaje a la isla de Madagascar, y que al poco tiempo su (por aquel entonces) novia Greta le había acompañado. Ocasionalmente había vuelto a Europa, pero su hija había nacido y crecido en la isla, y esta era la primera vez que la abandonaba.

-Efectivamente Capitán Morgan, soy doctor en Historia Antigua y mi mujer se licenció con honores en Antropología y Ciencias Sociales. Lamentablemente no hemos podido dar a nuestra hija una formación universitaria como nos hubiera gustado, pero nos hemos esforzado mucho en su educación. Verdad querida? - me descubro mirándola directamente a los ojos. Nunca he visto nada más bello… son como dos esmeraldas perfectas. De hecho toda ella es como una joya… la Joya de Madagascar -  De hecho una de las primeras paradas que haremos en Londres será en la universidad, hemos sido invitados por la prestigiosa Real Sociedad Geográfica, y quien sabe si por la Sociedad de  Explo… Ouch! Por qué me has dado una patada querida? Oh dios mío! Era secreto! Bueno, podemos contar con la discreción de nuestros comensales, no es cierto caballeros? – El Capitán Morgan y yo nos miramos y asentimos mientras sonreímos. No tengo la más remota idea de lo que puede ser la Sociedad de Explo, pero tampoco me importa demasiado en este momento. Poco después finaliza la velada. Apenas he tenido ocasión de intervenir en la conversación pero tampoco me importa demasiado. Con haber estado a su lado me es suficiente… de momento. 
 Y así pasan los días de monótona navegación, entre miradas, breves conversaciones y embarazo como no había sentido en mi vida. Algunos de mis compañeros intuyen lo que me pasa e intentan quitarme de la cabeza tan alocadas ideas. Que si no es mujer para ti, que si no tienes nada que ofrecerle, que nunca estarás a su altura… pero no me importa. Perseveraré, y además noto que ella también me busca con la mirada. Quizás también sienta algún interés por mí.
El último día de navegación, cerca de las costas de Francia, un barco de aduanas nos hace señas y se dispone a inspeccionarnos. Con el megáfono nos dicen que ha habido un brote de enfermedades tropicales y que quieren comprobar que todo está en orden antes de permitirnos acercarnos más a la costa. Nuestro itinerario no pasa tan cerca de la costa de Francia, pero el capitán no tiene nada que ocultar y se dispone a recibir a los visitantes.
-Maldito haraganes, mirad cómo está todo esto! Quiero que ordenéis todas vuestras pertenencias antes de que esos estirados franceses anden paseando sus narices de ratón por todo el barco! No quiero que nadie diga que los soldados de Su Majestad son unos cerdos! – Hasta hace diez minutos, el sargento era uno de los cerdos que más disfrutaba retozando en el lodo del camarote, pero ahora vuelve a ser el sargento.
Con prisa, guardamos la ropa en nuestros petates, lustramos las botas y nos ponemos ropa limpia, aprestamos nuestros arreos e incluso las armas. El sargento quiere que los franceses contemplen al pelotón formado y en toda su plenitud. Después de veinte minutos de actividad febril, todo está en orden y nosotros preparados. Oímos un disparo.
-Caballeros, damas, lamentamos este incidente, y les aseguro que nuestra intención no es hacerles daño – El hombre que habla es alto y está en buena forma. Viste un traje de buen corte y no parece estar armado. A su lado un buen número de lo que aparentaban ser agentes de aduana franceses le flanquean y apuntan con sus armas tanto a la tripulación como a los pasajeros, que atemorizados se amontonan en la cubierta – Les diré lo que vamos a hacer: buscaremos entre los pasajeros al hombre que buscamos, y nos lo llevaremos sólo a el. Al resto no le pasará nada… si colaboran – Los marineros del barco podrían enfrentarse con ellos, pero están desarmados.
-Soy el Capitán Morgan, y no permitiré que… - Bang!
-Algún otro héroe? Profesor Van Popler? Desea más muertes en su conciencia?
-No, es suficiente. Yo soy el Profesor Van Popler. Qué es lo que quieren de mí?
-Cada pregunta a su debido tiempo. Me temo que su familia también nos tendrá que acompañar profesor.
-Dijo que sólo me llevaría a mí!
-Mentí.

 Un grupo de asaltantes queda al cargo de la tripulación mientras que el grueso de los pasajeros son encerrados en uno de los grandes salones del barco, y el resto de los asaltantes junto con el profesor bajan a la bodega a recoger las valiosas pertenencias del profesor. Recorren un largo pasillo con las bodegas a los lados, y cuando abrimos las puertas de nuestra estancia los cogemos completamente desprevenidos. Una descarga cerrada de fusilería  diezma a los sorprendidos asaltantes, que en un momento pasan de ser agresores a agredidos. Acto seguido, entre gritos, cargamos contra ellos a bayoneta calada. Su líder huye al verse en peligro y no tardamos en perseguirle, pero rápidamente salta al barco que usaron para llegar hasta nosotros y los supervivientes salen pitando. Pronto están fuera del alcance de nuestras armas. El profesor resultó herido en la descarga inicial pero su vida no corre peligro. Hasta que no localizo a Margarita al lado de su madre no respiro tranquilo. Su madre me mira con extrañeza; creo que me ha calado.  
 Cuando nos acercamos a puerto una pequeña embarcación acude a recoger al profesor y su familia. Disimulo y me acerco a ellos para ayudarles en el cambio de embarcación. El profesor me dirige unas palabras de agradecimiento, pero está muy débil y apenas puede hablar. Su mujer me mira pero no me dice nada, no se qué pensará. Cuando llega el turno de Margarita, intento ser todo lo delicado que puedo, y noto algo especial en su forma de mirarme.
-Te buscaré Margarita.
-Lo sé.

Y mientras su embarcación se aleja noto una extraña sensación en el pecho. Cuando vuelvo al camarote comunal encuentro un sobre en mi catre con mi nombre escrito por una delicada caligrafía. Dentro hay una fina cadenita de oro con una extraña piedra negra engarzada. No me cabe duda de quién la ha dejado ahí. Esto no es el final, es sólo el comienzo.

Me termino el café mientras rememoro nuestra conversación de anoche, y vuelve a mi cabeza la dirección que ponía en la carta de Henry, Calle Oxford número 24, la sede de la Royal Geographic Society! De ahí la marca de agua en el papel, esa letra “E”, como no caería antes! Quizás esté relacionado con la Sociedad de Exploradores (también llamada Sociedad de Explotadores después de los catastróficos accidentes del barrio de Wemblei, cuando tres manzanas completas de casas volaron por los aires). Debí prevenir a Henry! Parece un buen tipo y esa gente es peligrosa (hay demasiadas explosiones y asesinatos a su alrededor). Espero que no le ocurra nada malo.